Un estudio de gran escala finalizado a finales de 2025 y difundido en este inicio de año por University Hospitals Connor Whole Health ha revelado que la musicoterapia activa es un 37% más eficaz para reducir el dolor físico que la simple escucha pasiva. Los pacientes que participan cantando, tocando instrumentos o realizando ejercicios de respiración rítmica reportan una disminución del dolor mucho más marcada que aquellos que solo escuchan música grabada.
La ciencia detrás de esto indica que la participación activa requiere un mayor compromiso de la corteza prefrontal y el sistema motor, lo que "distrae" al sistema nervioso de las señales de dolor de manera más efectiva. Además, las sesiones que incluyen relajación guiada con música mostraron ser casi un 50% más efectivas en la reducción de la intensidad del dolor en entornos hospitalarios, especialmente en pacientes con dolor crónico o postoperatorio.
Este hallazgo está impulsando a los sistemas de salud a integrar músicos terapeutas certificados en las unidades de cuidados intensivos y de dolor. La meta para 2026 es estandarizar la "prescripción de sonido" como un complemento directo a los analgésicos, ayudando a combatir la crisis de dependencia de opioides al ofrecer una alternativa biológica y emocionalmente satisfactoria para el manejo del malestar.
